Un familiar muy cercano, tiene entre sus muchas peculiaridades una que resulta especialmente simpática.
El asunto es que tiende a confundir palabras fonéticamente similares pero con significados muy diferentes. Así, suele decir “polígrafo” por “bolígrafo” y “tocólogo” por “oncólogo”. Siempre pensé que se trataba de un rasgo único y diferenciador, pero con el paso de los años he ido conociendo montones de casos similares como por ejemplo el de un célebre compañero que aseguraba haber sufrido “garrafas” de viento que le echaban el coche de la carretera o que regresaba encantado de unas vacaciones en las que había visitado un “manolito” prehistórico.
Quizá el mejor exponente de este fenómeno, era un paisano en la aldea que un día se presentó en casa mientras aún estábamos comiendo. Se quedó un poco cortado al darse cuenta de lo intempestivo de la visita y se apresuró a pedir que disimulásemos.
El desconcierto cundió entre todos los comensales, que no sabíamos qué era lo que teníamos que disimular ni ante quién.
El misterio se aclaró cuando caímos en la cuenta de que lo que nuestro hombre pretendía no era pedirnos disimulo sino disculpas.
En otra ocasión, el mismo paisano, se apresuraba a añadir “mejorando lo presente” cada vez que de su boca salía el vocablo “porca”, mientras nos narraba las vicisitudes “da porca parideira que tiña na casa”. Una y otra vez “mejoraba lo presente” y la concurrencia se regocijaba sabiendo que lo que realmente quería era excusarse con un “con perdón” por pronunciar palabra tan soez.
Aunque, ahora que lo pienso, tratándose de un paisano gallego, no es descartable que nos estuviese llamando “porcos” en nuestras narices con la mayor finura.
Puede que a nuestra sociedad también se le estén atravesando las palabras y sus significados.
Los que peinamos más canas de las deseables, recordamos como si fuera hoy la ilusión que se vivía en las calles con la llegada de la democracia. Todo era nuevo, debates, manifestaciones, elecciones, mítines, libertad…
La libertad era el tema estrella. Surgían bellas frases como margaritas en primavera: “libertad sin ira”, “tú libertad termina donde empieza la de tu vecino”, “no comparto lo que dices, pero lucharé para que puedas expresar su opinión”
Con el tiempo, hemos ganado en bienestar pero hemos perdido léxico. El significado de “libertad” se ha ido matizando hasta convertirse en sinónimo de “ortodoxia” y si no estás con la ortodoxia del momento, eres un bulto sospechoso indigno de expresar opinión alguna.
Ya pocos luchan para que “el otro”, el que opina diferente, pueda expresarse libremente a no ser que lo haga 15m. bajo el agua y con zapatos de hormigón.
Los grupos editoriales se atrincheran lanzándose mutuamente artillería pesada y los partidos políticos no parecen tener mucha más imaginación.
¿Y los blogs?
Los blogs, como la poesía de Celaya, son un arma cargada de futuro. En ellos, los de a pié podemos volver a encontrar un soplo de libertad, libertad de exponer, de argumentar, de replicar y contrarreplicar, libertad de discrepar y por supuesto, libertad de entrar o no entrar. Para muchos, salirse de ortodoxias monoteístas para sumergirse en un baño de auténtica libertad es una fuente de estrés insoportable e intercambiar opiniones sin etiquetas previas es como navegar a la deriva por el mar de los sargazos en medio de una tormenta sin brújula ni compás.
Los políticos de medio pelo, acostumbrados a jugar con las cartas marcadas, están desconcertados ante el éxito de participación de éstos foros públicos en los que pueden convivir y debatir apátridas y nacionalistas, militantes y librepensadores, borrachos y abstemios, hutus y tutsis sin más requisito que la corrección formal.
A todos ellos, a los que son capaces, mi más cordial enhorabuena, al resto, mejorando lo presente, disimulen.
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Precisamente por eso, ya que yo tambien peino canas, estoy quemado, desilusionado, no milito en nada ni me caso con nadie, cuando estábamos en la dictadura tenia esperanzas e ilusiones en el futuro, ahora ya no espero nada, ya he comprobado que solo se puede confiar en las personas, nunca en las asociaciones, partidos, sociedades o cualquier grupo de gente. En cuanto la gente se agrupa empieza la lucha por el poder, a ver quien medra más…Y se jodió el invento
… Así, si algún día ves tu mundo estallar,
yo, probablemente nunca te vaya a ayudar.
No me creo mundos ni causas que quemar
nada que me ate para siempre, LIBERTAD.
Loquillo, “siempre libre”
Yo si te ayudaría
Vázquez: Acabas de alegrarme el puente.
Ojalá todos fuesen como tú; sería como vivir “le vie en rose”.
Peter Pan, muy bueno.
Maravilla, peter pan.
espero que tu comentario haga reflexionar a más de un vecino que con la bandera de la libertad en la mano solo les vale su verdad y desprecian cualquier discrepancia de la manera más rancia, lo interesante es la pluralidad de ideas y sobre todo el debate, pues la verdad cada uno tiene la suya y todos somos libres de expresarla(sin ofender al prójimo), lastima que tengamos a vecinos empeñado en pisar esa libertad
…
Ésto oyó un valentón y dijo :”Es cierto
cuanto dice voacé, seor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente”.
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miro al soslayo, fúese y no hubo nada.
(MIGUEL DE CERVANTES)
Me quedo con esta frase del artículo de Peter Pan:
“Los políticos de medio pelo, acostumbrados a jugar con las cartas marcadas, están desconcertados ante el éxito de participación de éstos foros públicos en los que pueden convivir y debatir apátridas y nacionalistas, militantes y librepensadores, borrachos y abstemios, hutus y tutsis sin más requisito que la corrección formal“.
El problema Anónimo está en que a muchos políticos y a sus hooligans(demasiados en mi opinión) les gusta más oirse a sí mismos que a los demás y así se está produciendo un diálogo de sordos y una auténtica falta de calidad en los debates; es decir oyen pero no escuchan, y así nos va…Yo en eso (perdonad la pedantería) estoy con Víctor Hugo:”Nada tan estúpido como vencer, la verdadera gloria está en convencer”
Vázquez, enhorabuena, pues todavía puedes confiar en la gente; algunos, que tampoco confiamos en asociaciones, sindicatos, partidos, etc., como sabemos que estos están formados por personas y estas personas son las que dan un determinado ” tufo ” a las instituciones, nos tememos, que no tienen la culpa la entidades, sino las personas; por lo que se hace difícil creer y confiar en los demás.
Sobre todo y ante todo ¡ENHOBUENA A VICTOR HUGO!
Pues yo me quedo con el párrafo anterior al que dice Xoteño, es más hasta me lo he guardado enterito. Es perfecto y además precioso.
Creo que los blogs harán historia, así les pese a unos cuantos.
Enhorabuena por el magnífico artículo de opinión. Me ha gustado y comparto lo en él expuesto. Y también, lo cual es de agradecer, me ha divertido (lo del “manolito”, tronchante… espero que esa persona no tenga que hacer nunca un comentario sobre la película “2001″)
Sólo un pequeño, tímido matiz… un poco repelente, lo sé.
El hombre que dijo lo de “disimulen”, seguramente era gallego y de una edad avanzada… y siendo así no cometió equivocación alguna, sino que estaba usando un modismo. En gallego, en un pasado no tan lejano, se usaba bastante “disimular” por disculpar. Y era muy frecuente como señal de cortesía en los pueblos, incluso entre las familias acomodadas, el uso de esa expresión hasta cuando se hablaba en castellano.
Así lo dejó reflejado Doña Emilia Pardo Bazán – como consciente galleguismo de sus personajes – en los diálogos de su novela “Los Pazos de Ulloa”, donde se usa la expresión “disimulen” con el significado de “disculpen”. También se puede ver ese uso en muchas otras novelas gallegas de la primera mitad del siglo XX.
Pero esto en absoluto empaña un artículo por completo ejemplar.
Nada repelente y sí muy enriquecedor.
Es otra de las virtudes de los blogs, los artículos aquí no son cerrados y son susceptibles de corrección y mejora gracias a la aportación de comentarios tan acertados como el tuyo. Se agradece.
Efectivamente Mapache, en gallego y en castellano, sobre todo por Andalucia, el ” ustedes vosotros disimulen ” es frase típica.
Me gustaría saber expresarme como Peter pero ¡que le vamos hacer!
Muy bueno Peter.