Conocía la expresión “aparcar de oído”, pero no la de “aparcar en el aire”. Eso es precisamente lo que se podía ver esta mañana, a las 14:30 horas, en el aparcamiento del monte de San Pedro.
Al igual que los vigilantes del parque, que buscaban como locos al dueño del coche, no sabemos como llegó a producirse esta situación, pero está claro el peligro que suponía, especialmente a los que pasaban por el camino de subida al monte a los que se les podía caer el coche encima.
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Creo que es lo que ahora se llama una “instalación” artística.
Es una paradoja para el visitante. Arte puro. Un golpe a tu conciencia urbana y dormida. El paradigma de la civilización moderna, el coche…. en el aire.
Yo la titularía “Crisis”
Eu coido que é un vehículo de “transición”.
Esa es una zona típica de fornicación. Seguro que a la nacha se le enganchó uno de los implantes en la “palanca” y la excitación del momento “empujó” al coche hacia el abismo.
Se le olvidó el freno de mano, se olvidó la marcha y se le olvidó la cabeza….
Martita, mona, veo que estás muy puesta en zonas típicas de nuestra ciudad. Serías una buena guía para los turistas. Bueno, a lo mejor ya lo eres ¿no?
Joé, vaya peligro y que costaba hacer ahí un pequeño muro de medio metro y asunto zanjado. Vaya descuido desde luego.
Respecto a este peligro, hay que pensar que hubo suerte. Si el coche hubiese caído, imaginaos a donde podría haber llegado. Si los árboles no lo frenasen, llegaría al camino de subida, superándolo y llegando a caer en Simón Bolívar.
…Y, de ser así, adiós a las ruedas.
Vaya posturita ¿eh?