Nos escribe Bucanero:
Mañana, viernes 21, a las 20:30 horas hay una asamblea informativa en el Centro Social de San Pedro de Visma en la que se tratarán dos temas de vital importancia:
1.-Urbanización de O Portiño.
2.-Construcción de Cuatro Bloques para realojo de los habitantes del Barrio de Campanario (Poblado de O Portiño)
Aprovecho este artículo para comentaros que el Ayuntamiento está que lo regala. Acaba de adjudicar otros 44.000 euros para el Programa Municipal de Desarrollo Gitano.
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Con un presupuesto de 44.500 euros y un plazo de ejecución de tres meses, se impartirán, aún sin determinar el lugar, varias actividades. Del total de la inversión, 20.000 euros se destinarán a apoyar a los chabolistas en la obtención del carnet de conducir; otros 10.000 se gastarán en acciones lúdico-educativas; 5.000 euros serán para un programa de alfabetización, apoyo escolar, higiene y nutrición para niños y alrededor de 4.000 euros servirán para formar una unidad didáctica sobre cultura del pueblo gitano dirigida a alumnos de primero de la ESO, con una duración de 150 horas. Por último, también se dedicarán 2.750 euros a un programa para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres y otros 2.300 en un proyecto para la resolución de conflictos en la escuela.
Este programa de la Concejalía de Servicios Sociales tiene el propósito de preparar a los chabolistas para integrarse en la sociedad coruñesa antes de irse a vivir a un piso y dejar sus infraviviendas y también se dedica el esfuerzo municipal a evitar el posible rechazo de los ciudadanos, sobre todo ayudar a la integración desde la infancia.
Todo esto suena muy bonito, pero la realidad puede ser otra, al menos en algunos grupos concretos.
Al igual que se pretenden impartir una unidad didáctica sobre cultura gitana en primero de ESO – cosa muy loable -, de igual manera habría que impartirles a ellos otra unidad de cultura del respeto a las normas básicas de convivencia.
El fantasma del posible rechazo de los vecinos no es tal, es más bien desconfianza a lo que traigan tras de si, a que no admitan de forma pacífica situaciones contrarias a su parecer, a que no conviertan sus viviendas en pensiones para otros que no son residentes, etc…
Sinceramente, si vienen para mi barrio no me siento amenazado siempre y cuando sean autóctonos del barrio de Campanario y que sean pacíficos; pero temor si tengo en el caso de que entre ellos se mezclen de los del otro poblado, pues ya sabemos que las últimas noticias sobre la tranquilidad de la zona del Portiño no es tan idílica como cabría pensar tanto en cuanto – parecer ser – en los últimos meses ha aumentado el número de infraviviendas en la zona cuyo origen no es difícil de adivinar.
Estoy por la labor de una integración real, con controles periódicos sobre su adaptación, que se premien a aquellos que cumplan los compromisos y los que no, que sean expulsados sin medias tintas. La integración y la aceptación de estas personas es necesaria para acabar de una vez por todas, al menos en esta ciudad, con el tira y afloja entre comunidades que tienen la obligación de entenderese, que deben aislar a sus miembros conflictivos con el fin de evitar enfrentamientos que no llevan a nada positivo.
Estoy totalmente de acuerdo con bukanero en lo que se refiere, a que probablemente en medio de los habitantes del portiño metan a los de penamoa, eso casi fijo, y por otro lado tambien decir que si es cierto que en los terrenos donde estan ubicados es de su titularidad ya que fue una cesion que les hicieron en su momento, tienen derecho a un realojo pero en el mismo sitio. La excusa es que en ese lugar van a ir espacios verdes, parques etc… pero bueno, si en 500.000 metros cuadrados que es lo que se calcula que tendra toda la zona a urbanizar, ¿no habra espacio suficiente para ubicarlos lo mas cerca a su lugar actual?. Pero claro entonces no podrian vender sus chalecitos y pisos de lujo que es lo que les interesa, y lo mas facil es traerlos a un barrio a escondidas y tapandolo lo maximo posible. Ademas somos un barrio en San Pedro con pocos habitantes y saben que no tenemos la capacidad de reaccion de Novo Mesoiro. Yo soy un vecino de S. Pedro, pero originario de Monte Alto y a los chabolistas de Orillamar que tambien eran titulares del terreno les tiraron las chabolas y los reubicaron en el mismo lugar. No entiendo porque no se puede hacer lo mismo. Y para terminar, si hablamos de integracion no creo que meter a todos los chabolistas en 4 bloques en forma triangular con todo preparado para ellos sea lo mejor.
Vivo en San Pedro desde hace nueve años y barrio más tranquilo que este en Coruña hay pocos. Creo que el Plan del Ayuntamiento pretende hacer lo mismo que hizo en su momento cuando los colocó en Birloque o Elviña, lo más lejos de la ciudadanía. Penamoa es un grano en el culo del gobierno de Losada y todo vale con tal de desmantelar ese reducto, aunque sea llevarlo unos metros más allá.
Yo si son tan tranquilos como los que veo de vez en cuando en el C.C. Los Rosales o como los que viven en Calle del Río, pues que quieres que te diga, hasta es una felicidad ser un barrio con gitanos decentes, pero el temor está ahí. Ahora sí, en el momento que aparezcan elementos distorsionadores del la paz vecinal, tened por seguro que a parte de Los Rosales os afectará en mayor o menor medida, porque tienden a abarcar el mayor territorio posible de actuación.
De todos modos el tiempo dirá si la famosa Urbanización de O Portiño va para adelante o no, todo depende de las elecciones municipales y autonómicas venideras. Claro está que el peso del socialismo en esta ciudad ha caído en picado desde que el Sr. Losada desgobierna aquí, que muchos ciudadanos, por una causa u otra, están descontentos con su política y eso a la larga pasa factura.
A todo esto, las declaraciones vertidas en la Asamblea del viernes – no asistí por despiste – ya ha levantado la liebre en el barrio de O Campanario, que se han reunido también en Asamblea para debatir una posible negativa de los vecinos de San Pedro a su realojo en el barrio. Comienza ya el uso tan manido del vocablo “racistas” y demás lindezas cuando se levantan las primeras voces discordantes con un realojo masivo de pobladores de núcleos de mayoría calé. Ante dicha situación sería más lógico el realizar un acercamiento de los responsables de ambos núcleos poblacionales para poner sobre la mesa las inquietudes de ambos. Es necesario que ambos colectivos remen hacia una misma orilla, que cualquier elemento distorsionador de la paz vecinal sea inmediatamente expulsado del nucleo poblacional sin más miramientos y que luchemos codo con codo contra una hipotética entrada de pobladores de Penamoa de cuya legalidad dudamos unos y otros.
Finalmente una reflexión: Ni Casablanca ni en su momento Orillamar quisieron relación alguna con Penamoa, por algo será.