¿En qué barrio realojarán a los que queman los neumáticos en Penamoa?
Escrito por Xoteño en Realojo PenamoaCada dos o tres días hay un incendio en Penamoa. Con total impunidad queman neumáticos cerca de la Refinería de Petróleo y con total impunidad contaminan el entorno. Es muy habitual que ocurra lo que hoy ha vuelto a ocurrir; el fuego se les descontrola y ala, a llamar a los bomberos. ¿Pagarán el servicio de los bomberos? Los ciudadanos de aquí abajo si que pagan. Os dejo una fotografía de hace solo un momento:
Luego te vienen los políticos con que el proceso de erradicación del chabolismo en Coruña es modélico y bla, bla, bla…. Pero ¿Cómo pueden tapar estas columnas de humo negro? No, no pueden, demuestran bien a las claras la realidad que quieren ocultarnos.
Actualización por Xotengo, lunes 31 de Agosto
El Blog del Ventorrillo publica una recopilación de fotos que muestran mucho mejor la vergüenza de ayer; con su permiso, actualizo esta entrada con las fotos que les envió una vecina:
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Me temo que los “cursillos de integración” de los centros cívicos no están sirviendo para nada
Pues yo creo que sí. Están sirviendo para constatar que, incluso con la mayor y mejor de las ayudas municipales posibles, la cabra tira al monte tal y como dice el refrán.
http://www.burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-inmobiliaria/123845-la-cara-oculta-de-las-vpos-que-bonita-es-la-integracion.html
Después somos unos racistas recalcitrantes, pero la realidad es otra y son ellos mismos los encargados de demostrar lo que los políticos visionarios no quieren ver.
Monnom los cursillos y los módulos de reeducación no son más que otra de tantas cortinas de humo para hacer creer a la opinión pública (los borregos que les siguen) que el sueño es posible. Yo particularmente nunca me creí que esos módulos tuvieran la finalidad que se pretendía con ellos y que, tarde o temprano, formarían parte del vandalismo al que nos tienen habituados algunos de ellos, la verdad sea dicha, con todo aquello que – con nuestros impuestos – se les regala o se les ofrece a precios muy por debajo del mercado.
Aún con tanto realojo milagroso que se ha practicado con la connivencia de una Comisión – que ni pincha ni corta en el asunto -, creo personalmente que la cosa está sospechosamente demasiado calmada con estos realojados. Alguno, que no todos, de ellos volverá a las andadas a poco que pase el tiempo porque, la verdad es que la genética es implacable y caprichosa.
Sigo insistiendo, que mi actitud hacia este colectivo erróneamente denominado en riesgo de exclusión social, no es de rechazo, ni xenofóbico, sólo digo que comparativamente entre ellos y nosotros el porcentaje de asociales existente es inmensamente abrumador en su bando. Este fenómeno de no querer acatar las normas sociales de obligado cumplimiento es un valor cultural que tardará generaciones en cambiar de rumbo, porque el vivir del vecino sin gastar de lo de uno es un chollo. Hay niños que luego de verle un juguete a otro, insisten hasta la saciedad que también lo quieren, y tras el esfuerzo titánico de conseguirlo, al poco tiempo lo abandonan o destrozan por falta de interés, mejor explicado imposible.