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Escrito por Vecino/a en barrio Miércoles, 1 de septiembre de 2010 (13:09)
“He visto que no os habéis hecho eco en el blog del cierre de las rampas del parque por parte de la policía municipal, al parecer alguien debió de llamar o bien porque le picaron las abejas o avispas o porque estaba alertado por el gran número de estos insectos que hay desde hace bastante tiempo en esta zona. La policía estuvo por la mañana mirando entre los arbustos, y debe de haber uno o varios nidos de estos bichos por lo que decidieron precintar estas rampas de acceso. Lo que es un poco chocante es que no se ponga ningún letrero, que sería mucho mas efectivo pues la gente se estaba metiendo igual al no ver ningún peligro a la vista, en cambio si ponen un cartel tipo ¡¡OJO AVISPAS ASESINAS AFRICANAS!! (es broma jejeje) seguro que ninguna abuela es tan valiente de bajar con los nietos por las rampas como estaban haciendo ayer por la tarde.
Saludos.”
 Accesos precintados por la presencia de Abejas. Fotografía y texto: Antonio
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Escrito por Vecino/a en otras Domingo, 29 de agosto de 2010 (12:08)
 Emilio González López, con el autor de este artículo
COMO LE CONOCI PERSONALMENTE
Ya estaba yo casado y con hijos cuando llegué a conocerle personalmente. El estuvo en Nueva York, en donde daba clases de Lenguas Romances en la University City of the City New York. Pero desde había mucho tiempo que teníamos relación. Cuando yo estaba en el Instituto, estudiando Bachillerato, mi abuelo me instó a que le escribiera. Así lo hice y el me contesto. Desde entonces estuvimos carteándonos esporádicamente, auque a veces alguno de los dos remoloneaba. Yo le escribía, él me contestaba. El mandaba carta, yo la correspondía. El siempre tuvo conocimiento de lo que hacía y por las vicisitudes que pasaba el hijo de su hermana pequeña María Teresa.
Antes de venir a España sucedió, que su madre enferma, ya sin remisión, dijo que quería despedirse de él y lógicamente, él de ella, como lo demostró viniendo a Portugal en cuya frontera se encontraron madre e hijo. A mi abuela, dado su estado se la condujo en ambulancia medicalizada. ¿Y no pudo ir él a La Coruña?. No. El era un importante republicano exiliado y si venía a España le podía ocurrir cualquier cosa. A través de Isidro Varela, el marido de mi tía Palmira, – su hermana y que lo era también de mi madre– que era del Servicio de Vigilancia Fiscal, de Aduanas, en Vigo, las autoridades españoles le garantizaron, a mi tío que podía venir, que no le pasaría nada y podría volver a los Estados Unidos Pero él se negó rotundamente. Cuando yo le pregunté años más tarde, estando juntos los dos, el por qué de aquello, me dijo;
Mira Gelucho, lo que yo no quería es que pudiesen decir “También estuvo Emilio González López y no le pasó nada”.
Nunca quiso volver a España mientras viviese Franco. Y lo cumplió, y lo que tampoco quiso, que poniéndole a él como ejemplo, pudiesen capturar o tomar represalias contra otras personas contrarias y enemigas del régimen franquista
Recuerdo que en compañía de mi mujer, Pili, y de mis hijos fuimos un día a Santiago de Compostela a verle. Estaba allí para saludar a otro sobrino, Enrique González, hijo de mi padrino de pila Enrique, que a la sazón era el director del Hostal de los Reyes Católicos. Pasamos un día muy agradable con él, en la ciudad compostelana, paseamos por ella, charlando animada y agradablemente Tenía una palabra fluida y hablaba sobre muchos temas, con gran conocimiento de ellos que denotaba la experiencia y los conocimientos que tenía, gracias a sus vivencias por todo el mundo y los cargos y estudios que poseía. Algunos para responder a mis preguntas y otras para contar y explicarnos, cosas que nos encontrábamos por el camino. Su conversión estaba salpicada de anécdotas y de algún chascarrillo. Su trato era muy afable y cariñoso. De este encuentro conservo fotografías en la Plaza del Obradoiro. Lee el resto de esta entrada »
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Escrito por Vecino/a en Coruña Domingo, 22 de agosto de 2010 (00:08)
CENTROS DE ENSEÑANZA Y CALIDAD DE LA MISMA
En aquella época, además de las escuelas públicas, de las que había más o menos, una en cada barrio existían muchos centros privados. Trataré no olvidarme de ninguno.
Colegios de monjas femeninos; Terciarias , en la avenida de Rubine; Esclavas en Riazor, ocupando donde estaba el antiguo campo de fútbol (el que existía antes del actual estadio); Compañía de María, que venía como siendo la proa de un barco lamado Ciudad Jardín y Josefinas, en la cale Juan Flórez.
Colegios religiosos mixtos: la Grande Obra de Atocha, en el Campo de la Leña
Masculinos religiosos: Los Hermanos Maristas, cerca del Mercado de la Plaza de Lugo y los Salesianos, entre la Fábrica del Gas y el Cuartel de Artillería..
Otros centros privados laicos: Liceo de Monelos, Academia Puga, en Santa Lucía, Academia Galicia en Alfredo Vicenti; el Colegio Dequidt, que fúe precisamente en el que estudié yo Primera Enseñanza.
Es por ello por lo que lo voy a poner de modelo. Dado que yo iba a clase allí, lo conozco y sé como funcionaba. Ello me va a servir para evaluar la calidad de la Enseñanza. en aquellos pretéritos tiempos, en donde los planes permanecían tiempo y tiempo y no se estaban cambiando como ahora en España cada partido al llegar al poder han hecho su plan de estudios. Así nos va. Estamos a la cola de los países europeos.
Perdonen que vaya a personalizar en mí y se lo cuento, como era la Enseñanza entonces.Les cuento mi historia en el Colegio Dequid.
Del que decían “todos los burros estudiles extrañará que comience por este epígrafe. Considero que se puede decir que fue a lo que accedí primeramente. En un Colegio, el Colegio Dequidt, en la calle de Juan Flórez, en La Coruña. Juan Flórez, a la que los vecinos le llamaban “Camino Nuevo”. De mis idas y venidas a este Centro privado recuerdo una cosa – de esas que uno no puede olvidar- que eran los grandes “pulpos que uno pescaba” cada vez que llovía, pues no había lugar alguno donde guarecerse. Les diré: la Casa Cuartel de la Guardia Civil, la fábrica de tejidos de Marcelino. Lee el resto de esta entrada »
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Escrito por Vecino/a en curiosidades Sábado, 21 de agosto de 2010 (00:08)
CasinoTopLists es una guía de casinos online, pero no una cualquiera, si no la mejor y no se trata de alardear.
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Escrito por Vecino/a en barrio Martes, 17 de agosto de 2010 (22:08)
 Acaba de llegarnos esta imagen por correo tomada por un vecino a las 22:45
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Escrito por Vecino/a en Coruña Domingo, 15 de agosto de 2010 (00:08)
OTRAS COSAS DE LA INFANCIA.
Llegado hasta aquí, quiero aclararles que todos estos juegos los practicábamos después de las clases y de merendar y hacer los deberes o en época de vacaciones: Navidad y Semana Santa. En el verano, había que disfrutar de él, yendo a la playa.
En mi caso particular les diré que estoy hablando de cosas de antes de mis trece años. A esa edad, además de asistir a las clases del Instituto de tercero de Bachillerato, empecé a enredarme en la radio y prensa. En radio como alumnos de la E.E. nº 11 de la CAR. Les traduzco: Estación Escuela nº 11 de la Cadena Azul de Radiodifusión Es decir del Frente de Juventudes. Pero de esta y de otras muchas cosas más, hablaré a lo largo de los capítulos siguientes, a los que espero llegue ustedes en su lectura.
Pero ya que he hablado del Frente de Juventudes, que más adelante se llamo O.J.E. (Organización juvenil española), que era al igual de la Sección Femenina, dos secciones de la F.E.T. y de la J.O.N.S (Falange Española Tradicionalista y de las Juventudes Obreras Sindicalistas). En contra de lo que actualmente se dice, de que te obligaban a pertenecer a la organización juvenil, les diré que eso es una falsedad. Los había que acudían por convicción, otros para tener un lugar para entretenerse, jugar y relacionarse con otros niños, a los que se les llamaba “Flechas”, que era parte de que asistiese al Hogar, que estaba en la calle de Juan Canalejo. Otra razón era que los del Movimiento eran los profesores de Formación del Espíritu Nacional y de Educación Física. Y si te conocían de andar por su casa. Creía yo, y no me equivoqué en su día, que tendrían una mayor condescendencia con uno, creía yo, porque de la F.E.N., más o menos ni idea, porque no me interesa esa clase de “filosofía”.
Les aclaro que en el Hogar tenían una hermosa biblioteca, con libros de todas clases, novelas, cuentos y como dicen hoy “comics!.De ahí el entretenimiento del que les hablaba- De jugar estaba el ajedrez y las damas. Los juegos de azar estaban prohibidos y estaba, también la práctica de deportes y actividades culturales. Entre aquellos estaban, Gimnasia, Hockey sala, balonvolea (hoy, voleibol), baloncesto y balonmano, Entre las segundas, las principales eran cantar en el coro – lo hice cuando tenía voz de tiple, bajo la dirección del maestro Eduardo Diehl y teatro, más lecturas, que interpretaciones, Como ven no era tan lobo, como la pintan ahora esta organización falangista. Todo dependía de lo que uno pensaba y tenía en la cabeza. Puede que a, algunos, les comiesen el coco. Yo, por esto, por meterme en este ambiente, recibí muchas críticas, principalmente de mi familia que, como saben, tenía raíces republicanas. A este respecto el más benévolo era mi abuelo. Decía que había “que vivir según soplara el viento, sin dejarse llevar por él, ni tratar de luchar en su contra”. Y nunca fue chaquetero. Recuerdo que una vez le pregunte: ¿abuelo, por qué compras el ABC si es monárquico y tu republicano?.”Es que siempre es necesario saber lo que piensa el contrario”, fue su respuesta. Muy sabia, creo.
Y corto aquí mis recuerdos juveniles, aunque son mas de infancia, porque lo transcurrido a partir de 1.953, entrará en otros capítulos, que dedicaré a mis estudios o a mis recuerdos en prensa y radio. Y a mi trabajo en Banca y otras cosillas que salgan por ahí. Puede, y bien lo creo, que, que en el olvido habrán quedado muchas cosas de mi niñez. Lógico. Es impensable que uno pueda acordarse totalmente de las cosas. Pero así las recuerdo y así las escribo.
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Escrito por Vecino/a en barrio Jueves, 12 de agosto de 2010 (15:08)
A muchos vecinos les sorprendió la aparición de un cartel indicando que la plaza que se ve en la foto era privada, que estaba prohibido el paso. Estos días ha aparecido rota una de las barandillas que la delimita.
Aprovechamos este artículo para indicaros que ya hemos vuelto a abrir los comentarios del blog.
 Foto enviada por un amable vecino
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Escrito por Vecino/a en Coruña Domingo, 8 de agosto de 2010 (00:08)
 Imagen: urbanity.es
JUEGOS EN CASA
Jugábamos en casa cuando estaba mal el tiempo, cuando llovía o hacía mucho frío. El frío, frío, no nos molestaba pues corriendo de un lugar a otro lo “escurrentábamos”. No creo que necesite traducción esta palabra, pues por el sentido de la frase , se darán cuenta de lo que quiere decir. Lo que nos molestaba era el frío gélido, que se notaba mucho más cuando hacía viento. En esas circunstancias era cuando permanecíamos en casa y jugábamos. Generalmente lo hacíamos en casa de mi amigo Emilio Uña, que vivía unas casa más allá, en dirección al Estadio de Riazor; en la mía aprovechando la amplitud y claridad de la galería de la parte de atrás, o en la de Eugenio Carreras, que vivía en la planta de arriba del de los Uña.
Y digo “los” porque eran muchos hermanos, pero los chicos eran Luis, el mayor, Juan, Rafael y Emilio. Tenían tres hermanas Ángeles, Susa y Pilar, nombre que también llevaba doña Pilar Plá, que era su madre. Quien me iba a decir, entonces, que pasado el tiempo iba a tener yo el mismo número de hijos. Decía que eran un montón de hermanos y yo, como les digo, tengo ahora el mismo montón, el mismo número ocho. Eugenio tenía también hermanos. Enrique, Pilar, Mari Carmen y Leonor. De la familia Carreras les hablaré luego, más adelante.
Yo era el único que no vivía con hermanos, lo hacía solito. Hermano, tenía uno, José Manuel, pero convivía con nuestra madre. Antes de que se me pase, ¿se han dado cuenta – es ironía—que apellidos tan largos tenía mi amigo Emilio?. Uña y Plá. . Nunca había visto los dos tan cortos. Uno sólo si. de tres letras alguna vez. Cué, Red, Ron, Mas, Roa, …Para jugar en casa había dos tipos de juego. Los de mesa y los de suelo. Como comprenderán los que se jugaban en el suelo eran los mismos que se jugaban en la calle, bolas (canicas) y chapas. En las canicas había una cosa importante que nos faltaba: el gua. No era cosa de hacer un agujero en el suelo, en el piso. Esto lo suplíamos con un cuenco o una tacilla. No se trataba de meter las bolas en ellos. Rebotaban y se salían. Por eso dábamos guá el que tocaba dentro de los cacharros. En las chapas no podíamos jugar a la Vuelta Ciclista por ser parecido el problema. No íbamos a dejar el suelo pintado. La bronca que nos echarían.
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Escrito por Vecino/a en Coruña Domingo, 1 de agosto de 2010 (12:08)
JUEGOS DE CALLE
Pocos sitios había en aquella época para estar. Siempre estábamos jugando en la calle. Cuando no era al fútbol, era al “tulé” (al escondite) en el que uno “pandaba” y mientras contaba hasta 31 y decía “detrás de la panda no quiero a ninguno”,los demás se volatilizaban. Cuando veía a alguno lo nombraba y le decía “pandas” y era el próximo que tenía que encontrar a los demás que, velozmente se ocultaban donde podían.
Otro juego eras el que llamábamos “racacá”. Se formaban dos equipos uno a huir y otro a cazar. Un grupo hacía un papel y otro el otros. Y a las careras, cada vez que los “cazadores” cogían a uno lo llevaban y ponían contra la pared. De allí no se podía escapar, salvo que un compañero viniese a salvarle tocándole en la mano, conforme e iban cogiendo más piezas, más aumentaba el número de presos, todos cogiditos de la mano y contra la pared. Por eso siempre se quedaba alguno o algunos de vigilancia para evitar que fuesen salvados los del otro equipo- El juego terminaba cuando los cazadores, cobraban todas las piezas Y se proseguía jugando turnándose en su misión, sucesivamente, hasta que se cansasen de juga.
Otro juego era el que se llamaba “quedas”. También era de carreras – si que hacíamos ejercicio entonces, y no como ahora que los niños hacen una vida sedentaria jugando, todo el día, en su asa con la consola o el ordenador –. Corría uno detrás de otro. Era uno contra todos y al que le tocaba perseguir “lo tenía claro”. Cuando éste alcanzaba a uno, le decía “quedas” y este no se podía ya mover, quedaba eliminado.
Otros juegos eran el que creo que en otros sitios se llama “pídola”. Uno se ponía en el bordillo de la acera en posición de cuatro ptas., las dos suyas y los brazos haciendo de tal. Y los demás saltaban por encima. Había dos modalidades: el “chorizo” y “a beberla”. El primero el “doblado” no se movía del sitio. Se solía decir, “cabeza de corcho, culo de tambor”, que traducido al castellano quería decir que si al saltar uno le daba, tropezaba, en alguno de esos sitios, no se podía quejar. Todos saltaban uno detrás de otro, y cada salto tenía algo distinto.
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Escrito por Vecino/a en Coruña Domingo, 25 de julio de 2010 (21:07)
EL CIRCO.
No quiero deja de lado mi afición al Circo. Recuerdo haber visto al Ringling Barnum Bros, con sus tres pistas. Un circo gigante que estuvo instalado en la explanada que había delante de la fachada del Estadio Municipal de Riazor. Aunque recuerdo mucho más a los que se ponían en la explanada de La Palloza, entre la Fábrica de Tabacos y la Casa de Socorro, antiguo edificio de las cigarreras y que, después fue la sede de Radio Nacional de España en La Coruña.
Además de los circos no faltaba todo los años el famoso Teatro Argentino, que solo era para mayores. Dicen que por el vestuario de vedettes y coristas. De circos recuerdo al Circo de Viena al de los Hermanos Tonetti y muchos más. Cada año venía uno, y aunque fuese nuevo, en realidad no lo era por que cambiaban su nombre. Hay quien dice que el circo es siempre los mismo, pero se equivoca día a día los artistas van ensayando números, fieles al lema circense “del más difícil todavía O como la expresión : Renovarse, o morir.
Hasta, en una ocasión, tuve idea de ir con ellos, de hacer un viaje, más bien de corto recorrido, conviviendo con ellos, jornada tras jornada, para hacer una serie de reportajes para la Prensa. Pero no me fui y es el día, en que escribo esto, que no se por qué. Curioso, en el Circo, es el remolque escuela. Con ellos viajan, además de sanitarios, profesores que les van dando clases a los hijos de los artistas, de la misma manera de que si residiesen de manera habitual en una localidad, éstos, los niños, irían al colegio.
Les voy a contar una cosa curiosa. ¿A qué no saben por donde se comienza a levantar el circo?. Se lo diré. Lo primero que se pone es la puerta justo en la ubicación por onde se prevé vaya a fluir más los espectadores. Tras ello se va haciendo el cerco,,el cierre vallado, los soportes de las gradas, se deja espacio para las sillas y se hace la pista. En el cierre vallado, se deja espacio para las salidas de los camerinos de los artistas y se hace la platea para la orquesta. Ver subir la lona es algo que maravilla, se sube a brazo, tirando un montón de hombres (para el levantamiento del circo se contratan braceros y peones en cada plaza)de los cabos, que por unas argollas se van elevando desde el suelo hasta llegar a su cima y que suben por los mástiles que antes se habían clavado a gran profundidad y se terminaba con los accesorios de los distintos artistas, trapecistas, domadores, olímpicos, barristas, malabaristas, contorsionistas y lo que nunca falta y hace las delicias más de los mayores, quede los pequeños. La próxima vez observen a los padres que van con hijos, y verán que es cierto.
Ellos disfrutan más que los “peques”.
TEBEOS Y CROMOS.
Otra cosa que nos llamaba, entonces, la atención era lo que genéricamente denominábamos “tebeos”- Yo solía comprarlos en la Librería que había al principio de la Avenida de Finisterre, nada más dejar la plaza de Pontevedra. Entre los humorísticos, yo me quedaba con el “Pulgarcito”, el “Jaimito” y el . T-B-O. Eran muy celebradas las historietas de Carpanta, El reportero Tribulete, que en todas partes se mete; las hermanas Gilda, que se acicalaban para encontrar su príncipe azul, con lo feas que eran; Zipi y Zape, dos críos traviesos donde los haya y mucho más; los diferentes personajes, que habitaban en el 13 rue del Percebe, que era una casa con toda clase de vecinos, incluso uno que vivía en el subsuelo y que se asomaba por la tapa del alcantarillado o el de la buhardilla; un moroso consumado, genial, que utilizaba mil sistemas, para echar s a los cobradores; O el sastre, el veterinario, el “caco”, etc. Me referí al TBO. Lo que más llamaba la atención eran los famosos “inventos del TBO, que todos los niños queríamos hacer, pero pocos, y en pocas ocasiones, lo conseguían. También llamaba la atención los “Diálogos para besugos”. Algo perogrullesco, Vamos como este ejemplo: Lee el resto de esta entrada »
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Escrito por Vecino/a en avisos Viernes, 23 de julio de 2010 (12:07)
 Zona citada
Nos escribe Verónica el siguiente aviso:
Mi mensaje simplemente es para poner en aviso que en la zona de detrás de la escuela infantil (la que está cerca de la escalera que da al pulpo del paseo marítimo) y donde esta la higuera (hay un bebedero) hay culebras. No son venenosas pero hacen mucho daño!.
Tened cuidado con los perros y niños!!!!!!!!
Saludos
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Escrito por Vecino/a en noticias Jueves, 22 de julio de 2010 (07:07)
En el DOG de ayer, el Señor Feijoo, que debe de andar muy sobrado de euros, le da 2.125.000 euros a los sindicalistas.
Programa I. Axuda para o desenvolvemento das actividades
das centrais sindicais durante o ano 2010.
Programa II. Axuda ás centrais sindicais para a
creación ou mantemento de gabinetes de asesoramento
en materia de economía social.
Programa III. Axuda para gabinetes técnicos de
formación e para plans de formación de cadros e
delegadas e delegados sindicais.
O importe global das referidas axudas destinadas aos
tres programas mencionados ascende a un total de dous
millóns cento vinte e cinco mil euros (2.125.000 €) que
figura na Lei 9/2009, do 23 de decembro, dos orzamentos
xerais da Comunidade Autónoma de Galicia para o
ano 2010.
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Escrito por Vecino/a en Coruña Domingo, 11 de julio de 2010 (00:07)
 Fotografía: Canal Historia.com Cambiábamos de zona de vez en cuando. Así, lo mismo jugábamos en las zonas ya narradas, como en la Plaza de María Pita, como en el principio de Fernández Latorre y en las escaleras y barrio de Santa Lucía. A través del Parque de Santa Margarita accedíamos también a la calle de la Falperra, en el nuevo bario de la Pescadería, o a la calla de Vizcaya y Sexta del Ensanche, con la fábrica de Senra, que prácticamente quedaba en el medio de las dos estaciones de Ferrocarril. O en la zona del Matadero y Adelaida Muro, o en los Campos Volante y de la Luna o en la explanada de la Traída.
El que “acampáramos” en lugares distintos, tenían una causa determinada, por cuestiones deportivas mayormente. Lo de la Sexta del Ensanche era por que en casa del profesor que se llamaba Alejandro, era algo gordo, calvo y un nutrido bigote negro, recibíamos clases de música de cuerda. Unos habían elegido la guitarra, otros las bandurrias, otros los laúdes y yo, por ejemplo la mandolina. Con la púa solía “trinar” muy bien, pero no se me daba muy bien poner los dedos y marcar las notas en el “traste”. El objeto de estas clases era formar una rondalla. Alejandro lo logró, pero yo ni logré saber tocar el instrumento que había elegido, ni, por tanto, formar parte del grupo musical.
He dicho por cuestiones deportivas y, mayormente, el deporte que practicábamos era el fútbol. Jugábamos partidos en la calle, ante el Instituto Femenino “Eusebio da Guarda” y la Fábrica de Armas, en la plaza de Pontevedra. Podíamos hacerlo tranquilamente. La circulación de coches era escasa, por no decir nula. Teníamos otro campo en la explanada de delante del Estadio Municipal de Riazor. Otro en los “Puentes”, donde había un acueducto, que conducía agua fresca y potable desde el Agra del Orzán a la Cuesta de Santa Margarita, así la llamábamos nosotros, aunque su nombre era el de Avenida de Finisterre. Era la carretera que llevaba hasta el famoso faro de la Fisterra, a 100 Km. de La Coruña. Es imposible olvidarse de aquellos coches de línea, aquellos autobuses Saurier, de la empresa Arturo Míguez, que llevaban la baca llena de artículos, para vender en las ferias a las que acudía. El trabajo que le costaba subir hasta donde es Finisterre. Después el camino, más llano, no ofrecía dificultades. Esta carretera pasaba por Arteixo, Carballo, Vimianzo y otros muchos lugares. Más modernos y potentes eran los autocares de la Empresa Finisterre, de los Hermanos González – uno de ellos fue presidente varios años del R.C. Deportivo de La Coruña, el hoy popular “Depor”—. Pero poco después llegaron los trolebuses Coruña-Carballo, que fue una gran novedad por el largo recorrido que realizaban y el gran tenido de catenaria que tenía. Los “Míguez” salían del Bar Benito y los Finisterre del principio del “Camino nuevo”, que así le llamaban a la cale de Juan Flórez.
Antes de proseguir con los campos de fútbol, y ya que me he referido a los Hermanos González, también estaba, cerca de la plaza de Lugo, de la de Orense y de la de Galicia, que eran vértices de un pequeño triángulo, que enmarcaban solo una manzana de casas que tenía enfrente el Palacio de Justicia, a la derecha la iglesia de Santa Lucía, a la izquierda el edificio del tío Pancho, donde se ubicaba Radio Coruña, EAJ41, en cuyo bajo estaba la oficia comercial de RENFE y por detrás el mercado de abastos de la plaza de Lugo. La empresa de autobuses, a Orense, de los Hermanos Pereira, que eran hijos do Nonito (así se llamó también su nieto, profesional de la música, en su establecimiento o como comentarista musical en radio y televisión),
Quiero puntualizar una cosa, coincidencia tal vez, y lo hago porque lo he recordado al hablar de los hermanos González y Pereira. Es la de la unión que había entre hermanos en aquel tiempo. Me refiero a los hermanos Castillo, mi padre y mis tíos Fernando y Emilio; a los Uña, Luis, Juan, Rafael y Emilio; los Carreras, Enrique y Eugenio ambos estudiaron Náutica y tras ser pilotos, terminaron de capitanes- Eso me hubiera gustado estudiar a mí y navegar como ellos por todo el mundo. Hermanos eran los Sanz, Mendo y Manolo; los Pedreira, Antonio, Manolo y Julio; Cheíño y Tomás, los de plaza de Toros, cuyo apellido no puedo recordar. Éramos pocos los solitarios que no teníamos hermanos, quiero decir varones. Toñico Jarque, Cartófel, y yo mismo, entre otros. Generalmente iban juntos, los hermanos, a todas partes y todos ellos, coincidíamos, la mayoría, en la playa de Riazor.
UN DEPORTE DE GRAN RIESGO.
Por cierto, celebrábamos que la mar estuviese agitada, mareas vivas y marejada, teníamos un entretenimiento muy peligroso. Todos éramos excelentes nadadores. Tanto es así que, por ejemplo y sin ser socorrista Eugenio Carreras, -al que llegaron a hacer entrevistas para los periódicos, salvó, no sé exactamente a cuantas, pero a numerosas personas, en la ensenada del Orzán. Nuestro juego consistía en bañarnos en el rompeolas. Subíamos con la ola, antes de que chocase y se levantase en él, dábamos media vuelta, clavando los pies en el suelo, lleno de piedras de canto rodado, y buen tamaño — les llamábamos “peixes pedra” (peces piedra)–. Cuando la ola regresaba, bajábamos con ella. Lo de las piedras era curioso, porque cuando no había mar fuerte, aquello tenía fondo de arena. Había veces que te llevabas un buen susto. Era cuando la ola, que venía y la que bajaba, coincidían y tu estabas allí, empezabas a bajar y subir, como dando botes, hundirte y salir a flote, hasta que la conjunción de ambos golpes de mar cesaba. Esperábamos, como supongo hacen ahora los surfistas a las “tres marías”, olas más grandes, que se forman espaciadamente y que siempre vienen de son tres. Son, más grandes que las ordinarias.
La gente se sorprendía y hacía cruces. Los guardias municipales se acercaban para gritarnos que saliésemos de allí. Alguno de nosotros le contestábamos: “Baja por nosotros”. Pensando, hoy, estas cosas, no tengo más que decir que éramos una pandilla de chalados aunque no teníamos conciencia del grave riesgo al que nos sometíamos por voluntad propia, pero de manera peligrosísima. Cosas de juventud- Diré que Eugenio Carreras, Emilio Uña y yo, éramos los pequeños de la pandilla.
Pero he derivado, y bien, a otras cosas, cuando les estaba hablando de los “campos de fútbol”. Hacíamos oro en torno a la plaza e Toros, otro en la falda del parque de Santa Margarita entre la calle de la Unión y el grupo de chalets sindicales Juan Canalejo. Por cierto, déjeme hacer otro inciso. Ver a los caballos de la fábrica de gaseosas y sifones y otros refrescos, subir aquella pendiente, aquella gran cuesta, más por el desnivel, que por su distancia, y como el carrero bajaba del pescante y a pié, tirando de las riendas, la arreaba con la voz y obligaba a subir, a veces a zurriagazos, son cosas que no pueden olvidarse y son dignas de recordar (les pido perdón, una vez más, porque en ocasiones, mi narración pierda ilación, pero como se trata de mis recuerdos, sepan que unas cosas se van encadenando con otras y ante el riesgo de que si las postergo, pueda olvidarme de ellas y ustedes de poder leerlas, aunque tengo conciencia de que pueda romperles la cabeza para seguirme, pero me disculpan, ¿verdad?)
Y como no soy capaz de continuar con la narración de donde jugábamos al fútbol – eran tantos sitios–. Les diré que allí donde hubiese una explanada, más grande o más pequeña, allí organizábamos un partido que generalmente eran entre barrios. Los campos de La Estrada (donde hoy está ka Sociedad Hípica entre los cuarteles de Farmacia y Transmisiones del Ejército; el Campo de la Leña, así le llamábamos a la plaza de España, y donde después, casi en el medio y medio de ella, se construyó ese gran bloque de viviendas, al que jocosamente llamábamos Hollywood, por ser la casa de las estrellas (los oficiales de las armas y cuerpos militares, que según su graduación las llevan en las hombreras y bocamangas), el campo de Artillería…
Y no quiero dejar de mencionar que, a veces cuatro contra cuatro o tres contra tres, jugábamos una especie de lo que hoy se llama bulbito, pero variación, lo hacíamos sin portero y con una portería chiquitita, en un lugar tan peligroso, rodeado de rocas y mar, como era la Rotonda de Riazor o dentro del solar de la casa de baños de la familia Dorrego, donde entrábamos en calor para tirarnos al mar, lo que hacíamos durante todo el año, más o menos a la hora de comer. Incluso, recuerdo, dos días de nevada. Al pasar el tranvía, el número 3, por la playa de Riazor la gente que solía ir en las plataformas y portezuelas, nos llamaban de todo.
Un relato de Xelo Castillo, periodista jubilado coruñés.
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Escrito por Vecino/a en Opinión Viernes, 9 de julio de 2010 (23:07)
 Foto del Pulpo Paul Coruñés de www.barriodelosrosales.es
Quien lo iba a decir, Impensable. Que un pulpo, un octópodo, sea el protagonista de un Campeonato Mundial de Fútbol y en Sudáfrica, manda narices. Quien se lo iba a decir a cualquiera de esos antepasados suyos que mis amigos Eugenio y Emilio, y yo, pescábamos en Riazor y que luego vendíamos, en el Muro, por la tarde en “la rindanga”—un real para la subastadora por cada peseta que pagaban..
Y digo pescábamos porque no íbamos “toca por toca”, con el gancho. Usábamos un sistema que estaba prohibido y que seguramente aún lo sigue, que era el de usar el “espejo”.. Este utensilio que nosotros usábamos, estaba hecho con la parte inferior de una sella, cuyo fondo era un cristal.. Se sumergía un poco u el fondo se veía como si el agua no existiese. Utilizábamos una piedra lisa y blanca, sobre la que poníamos media sardina y un cangrejo, entre un trozo de caña de escoba al final de una línea, atándolo todo con un bramante. Buscábamos una “toca” , cueva donde viven los pulpos, que se reconocía por tener ante ella fondo de arena y restos de cangrejo, alguna pata o boca, de haber comido algún cangrejo. Posabas la “garabecha”, que así se llama el utensilio, en el lecho de arena. Con suerte salía el bicho, se ponía a comer tranquilamente, mientras lo subíamos despacio y con toda delicadeza.
Yo no sé con que arte habrán pescado a Paúl, este simpar pulpo que considero está sacando el protagonismo a nuestra selección nacional de fútbol. ¿Qué hace éste Paúl”, dar pronósticos infalibles sobre el resultado de los paridos que se juegan. Vamos, como si fuera el oráculo de Delfos o una acreditada pitonisa..
Dicen que hoy se lanzó como un loco sobre la urna con los colores de España y que hizo caso omiso de la de Holanda. Cuentan que hasta se metió dentro como si estuviese llena de cangrejos gallegos y de sardinas de Sada.. Con esto España ganará a la selección holandesa, fácilmente, dicen los que lo explotan. Tanto es así que destacados políticos españoles, entre los que está el presidente del Gobierno hicieron declaraciones que les voy a transcribir:
Zapatero: Estoy pensando en mandar un equipo de protección al pulpo.
Rajoy: El pulpo siempre acierta, ganará España.
Sebastián: Hay que traer a Paul a España y hacerlo héroe nacional.
Elena Espinosa: Voy a pedir una veda para que no se lo coman los alemanes.
Señora ministra, a los alemanes ya los comimos nosotros. Lo mejor era decir a los holandeses..
Pero amigos del blog mejor sería, ya que ha terminado su trabajo de adivinador, comérnoslo todos preparado “a feira”. ¿Verdad? Ese es el mayor homenaje que podíamos hacerle. Paúl, nos quitaste protagonismo. ¡Pero que rico estabas! Vale tener un poco de imaginación.
Fdo: Xelo Castillo.
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