Regulaciones especiales para las PYMES

Las características de la pequeña y mediana empresa (PYME), obligan a los inversores a que estas se manejen bajo ciertas regulaciones y límites -bien sean ocupacionales o financieros- establecidos previamente por el Estado, que aunque tienen definiciones distintas en cada país, se rigen bajo ciertas normas universales. Estas son catalogadas de esta manera según la inversión, los intereses y los objetivos a largo plazo de la organización.

La pequeña y mediana empresa son predominantes en el comercio, siendo excluidas completamente del mercado industrial, ya que el manejo del capital y la inversión que se necesitan para este las convertiría inmediatamente en una gran empresa. Estás suelen basarse en actividades a fuerza de mano de obra, promoviendo así el empleo, distribuyendo los ingresos de manera eficiente; convirtiéndole en una base fundamental de recursos humanos para las grandes empresas.

Condiciones únicas para pequeñas y medianas empresas

Entre las regulaciones está la cantidad de ventas por año, la legislación establece un límite de producción por año. Además la ley deja claro que una pequeña o mediana empresa también tiene cierto límite de personal, determinando así el volumen del negocio. Para la economía de toda América Latina las PYMES representan un pilar fundamental, que a diferencia de las grandes empresas, pueden realizar productos individualizados, ampliando el nicho en el sector comercial.

Aunque es verdad que existen normativas que favorecen a la mediana y pequeña empresa, estas no siempre se cumplen, pero los principios que rigen el desarrollo de la pequeña y mediana empresa son en conjunto entre el sector público y el sector privado

Según la mayoría de las regulaciones las tasas de interés para las PYMES suelen disminuir el costo del crédito favoreciendo la bonificación, según algunas características geográficas específicas. Esta regulación también establece un límite de financiamiento que no puede ser superado.